domingo, 5 de abril de 2009

Día de ramas de palma y olivo

Domingo de Ramos. Entrada triunfal de Jesús de Nazaret en Jerusalén. Hoy ha comenzado la semana de Pasión en Córdoba pero la de mi calvario particular en París. Por primera vez en mi vida no estaré en el día del año más esperado por mí. Con la borriquita a punto de volver a su templo, los portones de Santiago, San Francisco, San Andrés… huelen ya a incienso. Y yo no estaré allí.

Así es la vida y así hay que aceptarla. Pero me quedaré con el lado positivo de la cuestión: esto hará que adore más si cabe mi Semana Santa, aparte de hacerme personal y humanamente más fuerte.

Será mi querida Menchu, pues, quien me transmita, cual Matías Prat, las sensaciones del espectacular domingo de ramos cordobés a través del hilo telefónico.

La Hermandad de Las Penas de Santiago atravesando la Plaza de la Corredera, el Huerto en el portón de San Francisco, el Amor cruzando el puente romano, el señor de Córdoba llegando de noche a los Padres de Gracia y, cómo no, el Gitano, llevando las almas al más infinito de las emociones en la bajada de la Cuesta del Bailío bajo los sones de la banda de música de Nuestro Padre Jesús de la Pasión de Linares. Todo ello hace del Domingo de Ramos, año tras año, uno de los días más espectaculares de nuestra Semana Santa.

Y así hasta el domingo de resurrección.

Pero tristezas y recuerdos apartes, los últimos días en el Colegio están siendo un tanto agitados. Estamos en plena Semana Cultural organizada por los Colegios de España, Bélgica y Méjico en la que las actividades para asistir son muy variadas: teatro, ópera, cine, bailes folclóricos, deporte… y además, una temperatura espléndida. Es la primavera soñada para todo andaluz que se precie.

Semana de agitación también porque es la última que Fernando compartirá con todos nosotros. Nuestro adorado y querido medievalista catalán, retorna a su Lérida natal el próximo 10 de abril no sin antes dejarnos huérfanos de una de las personas más queridas por todos nosotros. Con una sonrisa siempre en su rostro, será su buen corazón y su amistad lo que quedará grabado en nuestras retinas. Jamás le olvidaremos.

Nuestro Servicio Militar. Ese es el lema que propuse y que todos estuvieron de acuerdo en compartir. Sin duda, esta estancia se ha convertido en nuestra “pequeña mili” y todo lo que ello conllevó para generaciones de españoles: lazos de unión que aún a pesar de los años, la distancia e incluso la falta de comunicación, jamás dejarán de existir y de tener un hueco en nuestra memoria. Cuando algún día miremos atrás, siempre tendremos un sitio para acordarnos de estas personas. Por cierto ¿y si os dijera que Fernando opositó a Guardia Civil con 19 años? Pues sí, en efecto, y se quedó a tan sólo 60 plazas de conseguir un sueño que hubiera evitado que terminase siendo Licenciado en Historia por la Universidad de Lérida y un excelente investigador del Medievo catalán en el siglo X.

Bueno, aquí os dejo algunas fotillos de lo que trabajamos y estudiamos:
Cena de cumpleaños de Fernando
El trío sacapuntas

Idem, pero más de cerca ¡qué susto!


Un tío feliz. Sin más.

Productos ibéricos generosidad de mi amistad con los camareros del Restaurante del Colegio

Mañana de resaca. Yo fui bueno pero Fernando...

... fue tan travieso como Israel.

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