lunes, 30 de marzo de 2009

Ha vuelto la luz...

… ¡maldita ciudad, qué bonita es la jodia con unos rayos de Sol!

Pero qué duro disfrutarlo sólo a través de una ventana…

En cuanto a lo demás, sin mucha novedad en el frente. Ayer fue un día raro, creo que el cambio de hora afecta a más gente de lo que pensaba (aquí también adelantamos una hora el reloj). Por la mañana, como comenté en el post anterior, disfrutamos de la F1 y con el quinto puesto de Fernando Alonso en Australia. Viendo cómo fueron las cosas estamos contentos por el resultado.

Terminada la carrera, me subí a la habitación para trabajar hasta las 13.00 cuando Jauma y Gema me llamaron para irnos a comer fuera. Necesitábamos respirar un poco de aire fresco y salir del Colegio. Este castillo se puede convertir, a veces, en una verdadera “prisión” si estás durante días encerrado en él sin salir. Ayer salió el Sol y era un día propicio para lanzarse a la calle.

Ayer, además, era un día de astros, con cambio de horario incluido, por lo que decidimos almorzar en un restaurante llamado El Sol y la Luna. De especialidad culinaria iberoamericana, lo conocía gracias a un compañero que vive en el Colegio de Alemania. Pero más que comida variada del continente americano, es el típico restaurante mexicano, eso sí, buenísimo (está justo a la espalda de la iglesia de S. Jacques, cerca de la catedral de Notre Dame para más información).

En primer lugar, nos pedimos unos entrantes para compartir (los típicos “Doritos” para mojar en salsas y unas empanadillas rellenas de carne y verduras muy buenas) y después, cada uno, su plato fuerte. Mis compañeros se pidieron la típica “fajita” rellena y yo un plato con una carne asada para mezclar con arroz. Estaba buenísimo todo. Y además barato, con bebida, nos costó 17 euros por cabeza (Aclaración: tenéis que tener en cuenta que mi plato principal costaba 9,50 euros y una Coca-Cola 4,50. Sí, como lo leéis, aquí la bebida puede llegar a costar más del 50% del precio del plato principal. ¿Increíble, verdad? Y si pidiéramos postres y cafés ya sería la repera limonera. En España jamás pensaríamos en ir a comer fuera de casa sin pedirnos algo de beber, estaría incluso mal visto. Aquí, por el contrario, te ponen jarras de agua de grifo porque es normal que la gente no pida de beber para no encarecer el precio final. Eso es lo que yo lo hago, creo que como la mayoría de la gente, pero ayer fue una excepción).

Habiendo visto el éxito del almuerzo y el día tan precioso que hacía, teníamos que poner la guinda al pastel. Y qué menos que con un helado. Pero no uno cualquiera, no, sino un estupendo Sunday, con caramelo, del McDonald´s ¡Qué haríamos muchos sin ti, Mc! Como nos habíamos desplazado hasta Luxemburgo andando, no podíamos desaprovechar la ocasión para sentarnos en uno de sus bancos, con sus primaverales jardines como inmejorable compañía, y disfrutar en silencio de la pasión que despertaba cada cucharada de helado en el roce con nuestros labios.

Finalizado el “éxtasis”, y no precisamente el de Santa Teresa, volvimos al Colegio para aprovechar la tarde y trabajar un poco. Sin embargo, con el cambio de hora, no nos habíamos dado cuenta de que tan sólo eran las cinco de la tarde. Además, Jauma, nos rogó encarecidamente que no nos metiéramos en las habitaciones, que viésemos mejor una película para terminar de relajarnos. Me pidieron entonces que bajase una película entretenida y les llevé Sopa de ganso (de los hermanos Marx).

Y bueno, no mucho más, señoras y señores. Después de unas buenas risas con la película, nos subimos, ahora sí, a la habitación a currar un poco hasta la hora de cenar. Como siempre, Manuela, Jauma, Fernando, Jaime, Gema, Patricio y yo, cenamos en la cocina grande de la 2º planta (en cada planta hay dos cocinas, una grande y otra pequeña, y mi armario con mi “neverita” la tengo en la “segunda, grande”. Aquí se llaman a las cocinas por su planta y tamaño: “segunda, pequeña”, “cuarta, grande”…).

Con un buen bocadillo de jamón con tomate y aceite entre pecho y espalda, me bajé con algunos compañeros a la sala de residentes para charlar un rato antes de subirme a la habitación. Pero estaba molido, y a las 00.30 estaba ya el tío pensando, bueno, soñando, en la Semana Santa y en los caracoles. Pero más que soñar eran pesadillas, porque será el primer año en mi vida sin ninguna de las dos. Mi abuela me nombró la palabra caracol el domingo y desde ese día me persiguen. Tengo que contaros un secreto: A veces veo caracoles (y os puedo asegurar que acojonan más que los muertos del Sexto Sentido). Creo que cuando vuelva en Mayo voy a coger un cólico de caracoles gordos. Por mi bendita madre que me voy a hinchar. Lo puedo prometer y prometo.

Bueno, con esto y un bizcocho... pero hace mucho tiempo que no saludo a mis fans, así que aprovecho para mandar un besito a: mis abuelos (Elena, Ricardo y Conce), a mis tíos (Rica, Antoñí), y tías (Mamen, Meli), mis primas (Elena, Estefa… oye, que sepas que me tienes que dar un beso antes que a tu primo Mario cuando nos veas), mis primos (Raúl, Álvaro, Manuel Ángel, José Carlos…), mis tíos/as (Conchi, Carmen, Manolo, Juan…), a my brother (el Otero), a mi Saturnino (lo más grande). También a mi vecinas Loli y Pilar, y sus respectivas familias, por aguantar a la mía para poder ver el blog … Y bueno, no sé, ¿a quién más? Ah, sí, a la chica esta que vive en Málaga y que siempre llamaba a casa de mis padres dando la lata. Sí, hombre ¡verás tú como ahora no me voy a acordar de su nombre! Bueno, da igual, a la chiquita esa. Era guapita la jodía, tenía que haberle tirado los tejos ¿o mejor los trastos a la cabeza? En fin, corramos un estúpido velo en este asunto ¡Ah, y a mis sobrinas! Las más guapas del mundo (Marta y Nuria).

PD. Como veo que a la gente le gustan más las fotos que mis palabras, aquí os pongo unas cuantas, aunque ya advierto que no tienen nada que ver con París puesto que no he salido a hacer fotos:

1. ¿Lograremos emparejarlos en unos años? ¡Mira qué miraditas!


2. Por algo se empieza, y qué mejor que un buen juego


3. ¡Qué bicho!





sábado, 28 de marzo de 2009

It's raining...

Pues eso, que está lloviendo. Llevábamos varios días con el cielo encapotado amenazando lluvia y hoy por fin está descargando y no sin fuerza. Aquí lo mismo está nublado, que sale el Sol o se pone a llover. Y todo en cuestión de minutos.

Así que, aprovechando cómo se ha puesto el día, ya me he colocado el pijama y no creo que salga del Colegio. Ahora bajaré alguna película que tengo en mi ordenador para verla con la gente en la sala de televisión y después me subiré a trabajar hasta que llegue la hora de ver a la selección. Hoy nos enfrentamos a Turquía en un partido crucial para ver quién será el primer clasificado del grupo. Pediremos unas pizzas para ver el partido y nos acostaremos tempranito para ver mañana al “sin cuello” de Fernando Alonso en el GP de Australia. Aunque no sé si bajaré porque viendo cómo ha quedado en la clasificación de hoy lo mismo me quedo trabajando. Pero bueno, supongo que le daremos una oportunidad.

Estos días de atrás tampoco hemos hecho mucho, vamos, lo de siempre: biblioteca y estudio. Ayer por la noche salimos a cenar a un italiano que está por aquí cerca de la Cité pero volvimos inmediatamente al Colegio para tomar algo. Yo me acosté tempranito (a las 02.00) pero los compañeros siguieron hasta las 06.00. Ayer la sala de residentes parecía el salón de Juegos Reunidos con gente jugando al lobo, al Risk, al Craneus… menos orgías sexuales, a todos los juegos imaginables.

Como no hay mucho que contar aquí os dejo algunas fotos:

¿Dónde está Wally?


Por si no habéis encontrado a Wally aquí os lo pongo más claro:





Mi querida Mezquita en una exposición al aire libre en los jardines de Luxemburgo:

Me acompañan de izquierda a derecha: Pablo (historiador de Zaragoza), Jauma (el biólogo del ADN de las plantas, valenciano) e Israel (como él mismo se califica: la negra de Europa, porque dice que los gallegos son los negros de Europa. Para mí es mi galleguiño)


Aquí haciendo el cafre con algunos compañeros en la sala de televisión:


Vamos a ver, de izquierda a derecha: Alfonso (profesor de Contemporánea en Extremadura), Fernando (mi medievalista catalán con su inconfundible perilla), Jauma (el tan mencionado valenciano del ADN de las plantas) y nuestro querido Victorian (el mañico con el humor negro más gracioso que jamás he visto)

¿¡Qué guays somos, verdad!?


Por último, he aquí las fotos que el Ministerio de Defensa nos ha mandado en relación a la última reunión de la Ministra de Defensa y el comandante en jefe de la misión en París:





PD. Mientras escribía este post ha salido el Sol tres veces y ha caído el diluvia otras tantas. Ahora mismo está lloviendo a mares y espero que el agua no llegue a la segunda planta.

miércoles, 25 de marzo de 2009

¡A sus órdenes!

La ministra de Defensa, Menchu Arrans, se desplazó ayer hasta tierras parisinas para pasar revista a las tropas allí destinadas en misión cultural de la ONU. En un viaje sorpresa y relámpago, la titular de defensa, que se encontraba en Rouen de visita oficial, no dudó en desplazarse en tren hasta la capital parisina aprovechando la escasa distancia que separa ambas localidades.

Arrans, acompañada de su Estado Mayor, llegó a la estación de S. Lazare a las 11.40 donde fue recibida por el oficial al mando de la misión en París, el señor Otero. Tras los vítores y hurras correspondientes que el séquito de la ministra dedicó al saludo de bienvenida, ambos se dirigieron rápidamente a la salida de la estación desde donde se desplazaron a pie hasta la sombra de la Catedral de Notre Dame (Nota: es que no hay nada peor que 15 veinteañeras de danza en una estación).

Con un kebab entre pecho y espalda, ambos mandatarios se desplazaron hasta el cuartel general de la misión española en la Cité Universitaire. Una vez allí, la titular de defensa expresó su grata sorpresa por las excelentes condiciones de mantenimiento que presentan las instalaciones culturales donde las tropas llevan a cabo su misión. Visitadas todas las instancias del centro, ambos dirigentes decidieron tomar un café con varios miembros de la misión allí desplazados hasta que dio la hora de marcharse.

A las 18.30, la ministra tomaba de nuevo el tren que le devolvería hasta Rouen, donde permanecerá hasta la tarde del domingo cuando un Boeing de la fuerza aérea española la trasladará hasta la capital de España.

Corto y cambio. Fue MUY bonito mientras duró…

viernes, 20 de marzo de 2009

Para todas aquellas personas que no se quieren enterar

¡¡ESTOY DE PUTÍSIMA MADRE!!

¡¡NO QUIERO VOLVER A ESPAÑA!!

jueves, 19 de marzo de 2009

Juerga General

Ah, no, perdón, que la juerga vendrá esta noche. Quería decir que todo el país se encuentra hoy en huelga general. Sin entrar en detalles políticos, esto significa que sería una auténtica locura intentar salir del Colegio para coger algún medio de transporte público. Por ello hemos decidido quedarnos en el Colegio, reírnos y salir en todo caso esta noche para cenar y tomarnos algo por aquí cerca. Creo que vamos a ir a cenar a un restaurante italiano por Place de Italy, “cerquita” de nuestra zona.

PD. Creo que Sarkozy ha alquilado por quinto día consecutivo el Sol en París para que su cuota de popularidad no baje a pesar de la huelga. Recuerdo que en los países del norte de Europa alquilan el Sol por días y no os extrañe que ya mismo Noruega, Suecia o alguno de los países de esta zona, lo alquile los próximos días después de no verlo durante semanas.
Mientras tanto aprovecharemos el Sol radiante que alimenta ya las hormonas de toda aquella persona con DNI español ¡no os cuento cómo está el ambiente en el Colegio!

¡Ándele pues…

… cabrón, no me sea pendejo y escríbale un nuevo capítulo a su señora! Estoy seguro que así me lo diría mi amigo Francisco, y como los deseos de Menchu son órdenes para mí, aquí va otra aventurita.

Son cerca de las dos de la mañana y acabo de llegar del salón de residentes donde hemos estado celebrando el cumpleaños de Laura Oliván (es una chica de historia moderna nacida en Huesca, pero hizo la tesis en Madrid y vive en Granada con su reciente marido). Así que aprovechando que el ordenador está encendido os escribo algunas palabras.

Pues nada, ayer por la tarde, después del café con Fernando, me fui a entrenar con tan mala suerte que a los cuarenta minutos de estar corriendo me dio un tirón en el gemelo que me dejará K.O. los próximos días. Supongo que tantas horas de paseo el lunes y el martes me pasaron ayer factura. Debí haber estirado más o no haber salido. Pero bueno, volví al Colegio tranquilamente para ponerme hielo, y untarme crema antiinflamatoria que me dejó un compañero.

Visto el panorama físico, decidí ducharme y cenar prontito. Cuando bajé a la sala de televisión me comentaron que me acababa de perder un conflicto hispano-sueco por la televisión. Os comento brevemente: una sueca “tocapelotas” se baja siempre a la hora del telediario español para ver documentales en ruso, finlandés… pero subtitulados en sueco ¡imaginaros el panorama del resto de la gente de la sala! Además la tía es una “cacho guarra”, como diría alguien de aquí, y tiene una “mala follá” impresionante. Siempre está mandando callar a la gente y subiendo el volumen de voz. Esto ya le ha provocado dos “roces” con gente en las dos últimas semanas pero la de ayer fue ya la “bomba”. La gente temía que fuera yo un día que el tuviese que “lidiar” con ella, no tanto por mí, claro está, si no por la pobre sueca. Pero a veces la vida no me depara esos reparadores momentos, siempre hay alguien que se me adelanta. O casi siempre. Y ése fue nuestro médico chiflado. Es un “tarado” español, del norte, que estudia enfermedades mentales en los ratones ¿veis ahora el por qué de médico chiflado? Algunos piensan (pensamos) que estudia las ratas para salvarse a sí mismo. A pesar de todo, el hombre es muy respetuoso y no había tenido atisbos de locura. Sin embargo, he aquí que ayer una televisión unió a dos personas: por un lado, la sueca; por el otro, el doctor chiflado. Que ¿qué ocurrió? Pues que ayer la jodida escandinava volvió mandar a callar a la gente y a subir la voz de la televisión provocando que nuestro querido españolito no pensara otra cosa que levantarse, forcejear con ella por el mando y lanzarlo contra la pared. Sí, lanzarlo contra la pared. A partir de ahí: pelea de gallos. Insultos, más insultos... menos tirones de pelos y muebles por el aire, todo lo que podáis imaginar. ¡Y todo me lo perdí yo!

Calmadas las aguas nuevamente, y tras presentar reclamaciones mutuamente a la dirección del centro, nos trasladamos al salón de residentes para analizar la moviola. Y así nos dieron las doce y las una, las dos y… ¡ya está! A las dos a la camita.

Hoy me levanté sabiendo que no podría salir a ver más cosas por el gemelo. Sin embargo, me cuidé tan bien ayer que hoy apenas me dolía. A pesar de ello, me quedé en la sala de estudio trabajando. Pero sólo hasta las 11.00, a esa hora Francisco vino a por mí para ir a la Feria del Libro que hoy se clausuraba en Puerta de Versalles y cuyo invitado de honor era este año su querido país natal, México. Tenía muchas ganas de comprarse una enciclopedia editada por Le Monde sobre 30 grandes pensadores de la Historia. Es una edición preciosa que le ha salido por 280 euros. Nos hemos dado una vuelta por allí pero esta vez no he comprado nada, me he controlado.

Hemos vuelto al Cole, comido, descansado, me puse nuevamente a estudiar pero a las 19.30 me he ido al gimnasio para seguir estirando y recuperar el gemelo. Así hasta las 22.00 que he subido a cenar, ducharme y celebrar el cumpleaños.

Y colorín, colorado… este cuento se ha acabado. Buenas noches... and good luck!

Un besito para toda mi peñita,

Santi

martes, 17 de marzo de 2009

Semana Cultural Parisina

Buenas tardes (nunca mejor dicho), apañaos y apañaas. Perdonad el silencio al que os he tenido sometido durante la última semana pero, entre que había poco que contar y que tenía mucho curro (aunque algunos sigan sin creérselo), han pasado seis días como el que no quiere la cosa. Con fin de semana incluido en el pack.

Pues nada ¿qué queréis que os cuente? Después de levantar cabeza tras la eliminatoria del Real Madrid (…y clasificación de los azulgrana), tanto jueves como viernes estuve literalmente encerrado en el Colegio. De hecho, no salí ni a correr.

El sábado y el domingo no cambiaron mucho mi panorama… salvo por la noche. El viernes nos quedamos en el salón de residentes tomándonos algo y jugando a un juego bastante chulo. Es como una especie de policía y ladrón, con cartas, en la que una serie de lobos van cazando a los campesinos y éstos tienen que descubrirlos antes de que ganen el juego. A pesar de lo pegoso que pueda parecer, puede crear mucha adicción ya que consiste en argumentar entre todos quiénes creíamos que eran los lobos (es decir, todos mentíamos como bellacos para conseguir nuestros objetivos). Pues así estuvimos hasta las cinco de la mañana (sí, las 05.00 de la madrugada ya del sábado).

¿Y el sábado? Pues igual que el viernes, salvo que ésta vez nos acostamos a las seis (sí, las 06.00 ya del domingo). A pesar de lo que pueda parecer, ambos días me levanté a las 08.00 para desayunar y ponerme a currar. El domingo, como entenderéis, me fui tempranito a la cama…

…Ah, sí, perdón, antes se me ha olvidado comentaros que el sábado antes de encerrarnos a jugar y tomar algo (yo bebí agua, zumos y similares, para aquellos malpensados), me fui con Jaime y Paralejo a comerme un kebab en un sitio que ellos conocen ¡quéeeeeeeee rico estaba! No sé si os he hablado ya de ellos. El primero es un licenciado en Historia del Arte por la Complutense y está haciendo su tesis doctoral aquí en París. Realmente es muy, muy bueno. El segundo es un musicólogo de Extremadura que ahora da clases en Salamanca y que también está aquí haciendo su tesis doctoral. Ambos, cada uno con su personalidad y pareciendo el día y la noche, son unos cracks…

..Hecho este kit-kat, como os decía, el domingo me fui a la cama temprano y el lunes empecé la Semana Cultural Parisina. Es una semana que me voy a tomar para conocer mejor la ciudad. Y para empezar no estuvo mal. Ayer estuve todo el santo día tirado en la calle. Mi compañero Fernando llegó ayer, después de estar una semana en España por un congreso, y aprovechamos para irnos de librerías por la zona de los jardines de Luxemburgo después de comer. Nos acompañó una compañera de la cuarta planta, Ilda, licenciada en Derecho y de Alcalá de Henares. A las 17.00 terminamos de comprar (hice mi primera compra de libros ¡qué bien!) y Fernando quería volver al Colegio para hacer algo ¡pero hacía un día tan bueno! Así que, Ilda y el menda lerenda, decidimos quedarnos y dejar marchar a Fernando de vuelta pero, eso sí, cargado de bolsas con libros.

Imaginaros: las 17.00 de la tarde, sin libros en las manos, un día espléndido, un Sol radiante, el mosaico de la gente parisina en cada rincón mágico de París… que me quiten lo bailao, estaríamos pensando los dos.

Así es como, sin rumbo ni nada ni nadie que lo fijara, estuvimos paseando por los espectaculares Jardines de Luxemburgo dirección norte hasta llegar a la tan famosa orilla izquierda del Sena, desde donde nuevamente nos dispusimos a gozar de sus espectaculares vistas. Callejeamos todo lo que quisimos y pudimos y así hasta las 20.00 de la tarde cuando los pies de Ilda ya no podían más. Cogimos un autobús y volvimos, por vía terrestre, al Colegio (cuando uno vive en una metrópoli de estas características llega a sentirse como un ratón que vive en las cloacas del metro urbano y que sólo sale para comer y trabajar. Lo dicho, como las ratas).

Llegué con la firme idea de irme a correr pero acabé, firmemente, sentado en el sofá del salón de residentes tomándome un chocolate con Fernando y Andrea. Otro paréntesis. Como no haré el famoso y prometido artículo (una nueva promesa más incumplida… ¡¡Menchu, tenemos un problema!!) de análisis sociológico de la gente que habita este lugar, os iré presentando a los personajes conforme salgan en las aventuras oterianas. Pues Andrea es una chica suiza a quien creía la típica europea insolente que ha terminado siendo una de las mejores personas que he conocido en el Colegio, con la que me llevo genial (sin temor a peligro alguno, Menchu) y que parece más mediterránea que europea. Es, además, la tesorera del Comité de Residentes.

Así es como, con una excelente compañía y un chocolate en la mano, la idea de seguir matándome físicamente, sin necesidad alguna, dejaba de tener sentido. Sustituí el entrenamiento por unas buenas risas, para acabar duchándome y cenando prontito (como a mí me gusta. Este paréntesis lo hago porque mi madre se cree que me gusta comer en mi casa a las 13.00 y cenar a las 20.00 para joder, o para joderle, o para no charlar, pero realmente es que me gustan esas horas ¡y lo hago tanto en mi casa como cuando estoy fuera!).

Cené con Jauma y Fernando (creo que de Jauma sí os hablé porque fue el chico con el que me perdí hace unos domingos, si no, vuelvo a recordar que es de Valencia y que hace su tesis en Barcelona sobre el ADN de algunas plantas. Pero seguro que no os dije que ya ha estado viviendo en Japón y Canadá unos meses y que me ha hablado maravillas del primero). Ayer tocó media barra de jamón york, con mi ensaladita, patatas fritas y mis aceitunas ¡cómo no! (creo que cuando llegue a España, un moco de pavo terminará colgando de mi garganta de tanto comer jamón york). También decir que ya es una tradición cenar con Jauma, Manuela (bióloga de Gijón que estudia en Compostela), Israel (mi gallego) y Fernando (el medievalista catalán). Allí nos unimos, casi siempre, con dos parejas buena gente: Patricio (un biólogo chileno), un español (cuyo nombre se me acaba de ir) y sus dos parejas (ambas, brasileñas… hasta ahí puedo leer).

Y nada más. A las 22.00 me llamaron para ver una película en la sala de televisión pero cuando bajé me di cuenta que ya la había visto. Además, mi cuerpo no podía más. Necesitaba dormir. Así que me subí al poco tiempo para terminar acostándome a las 23.30.

Hoy, cuando me levanté a las 08.30, tenía pensado perderme nuevamente por la Ille de France pero, casualidad de la vida (que no causa-lidad), Ilda me propuso irnos nuevamente por París. Anoche llegó una amiga española de visita por la ciudad y así es como nos dispusimos nuevamente a gozar de la ciudad de la luz, pero luz natural, de la buena, de la que alimenta y te da vitamina B (o C, o D, o la que le dé la gana).

Nuevamente, Sant Michel, la orilla del Sena y ¡a andar y disfrutar! Queríamos llegarnos al Museo de Orsay pero cuando hemos llegado la cola era de 45-50 minutos por lo menos. Nos hemos amedrantado un poco a ver a tanta gente y, unido a que en realidad lo que queríamos era andar y ver cosas, nos hemos ido andando hasta la Torre Eiffel que, tanto Fátima (la amiga española) como yo, no habías tenido el placer de conocer aún. Ha sido una paliza pero hemos aprovechado para entrar en Inválidos: un espectacular edificio que fue un hospital militar para los heridos de guerra y que ahora, entre otras cosas, sirve para oficinas y edificios militares del ejército de tierra. También tiene una iglesia (no muy allá artísticamente) pero, he aquí lo importante, también se encuentra allí la tumba del Gran Emperador: don Napoleón Bonaparte. Ahí es nada. Son palabras mayúsculas.

De ahí a la Torre Eiffel apenas hay unos 15 minutos andando tranquilamente y es donde hemos parado, bajo la quietud de una mole de hierro y la mirada de cientos de personas que subían por las escaleras de las cuatro patas que sustentan al gigante de hierro, para comer y gozar de un bocadillo de salchichón y chopped, made in Spain (charcutería española llegada a París vía Madrid en la maleta de Fátima).

Nos daban así las 16.30 de la tarde. Desde las 10.00 de la mañana, el segundo día cultural era más que suficiente para mí. Era hora de volver a casa. Ilda y Fátima han seguido con una jornada intensiva que acabará el domingo, cuando la segunda se marchar ahora a Bruselas a ver a otra a amiga.

Me he vuelto al Cole y ya he visto y pasado revista a Fernando, Jaime, Francisco (el mejicano, presidente del Comité de Residentes, que siempre me busca, o viceversa, para reinos porque es como una droga diaria sin la que no podemos vivir), Alejandro (el gaditano) y Pablo (un mañico, que ha hecho historia y se dedica a estudiar cosas de medio ambiente… ¡pero en la Historia!). Y nada más, ahora me tenéis aquí terminando esto para publicarlo y bajarme (son las 18.00) a tomar café con Fernando que ya me ha llamado dos veces y me va a matar…

¡¡Uy, tercera llamada!! Me voy, hasta luegooooooooooooooooooooooooooooooooo

Un beso a tod@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@@s,
Santi

PD. Como habéis podido observar, el texto no va acompañado de imágenes porque he decidido ver los lugares tranquilamente y después volver en otro momento para retratarlos... Y en un mes ¡29 añitos! ¡Happy birthday to you, happy...!

miércoles, 11 de marzo de 2009

Un lustro sin pasar de octavos...

... y el chorreo para los de siempre, los aficionados.

Se hizo la oscuridad y el cielo descargó toda su ira. Anoche cayó el diluvio universal sobre París. Parecía la sentencia divina al juicio de Anfield.

Tras la tempestad, el astro rey ha querido darnos hoy una tregua con la que ofrecernos un alivio y provocarnos una sonrisa...

... a mal tiempo, buena cara.

PD. Y el año que viene la final de Champions será en el Bernabeu ¿no queremos caldo? Pues toma dos tazas.

martes, 10 de marzo de 2009

¡Vente pá Alemania, Pepe!

A veces siento que si me pusieran una boina en la cabeza, un palillo en la boca y un bastón en la mano, sólo tendría que esperar a la Tonta del Bote parisina para que me timase. En este caso, no tanto como para que me estafara sino para que espabilase y me convirtiera en un “hombre cosmopolita”. Es increíble lo difícil que es salir del laberíntico túnel de la línea de metro parisina (no siempre, claro). Hay algunas paradas tan grandes (o más, y no exagero) como mi barrio y claro, si mi escala en la vida es la de mi barrio, ahora entenderéis el por qué del cateto de pueblo que siempre va conmigo.

Pero bueno, ello tiene solución al fin y al cabo. Sólo es cuestión de pararse más de lo normal para confirmar bien las salidas o la dirección en la que coges el Metro o el RAR (trenes de cercanías). Pero todo esto viene a cuenta por la anécdota que nos ocurrió el sábado y que me da vergüenza hasta contarla. Pero ahí vamos ¡¡al ataquerrrrr!!

Me disponía yo, tal cual Alfredo Landa, a disfrutar de un lindo paseo que tendría su inicio en la parada de Sant Michel, lugar donde el mundo se detiene para deleitarse con la magnífica catedral de Notre Dame (más conocida por su famoso jorobado y alguna que otra película y dibujo animado), para, acariciando los muros que miman el cauce del Sena, disfrutar de su orilla hasta la llegada al Museo del Louvre. Pero esta vez no iba a deleitarme nuevamente con sus exposiciones. Sólo queríamos mirar y gozar de nuevo con la espectacular pirámide de cristal que te recibe a la entrada del museo y que siempre me hace pensar que si estuviera en España ya la hubiésemos destruido ante el cainismo de nuestra nación. Sólo hace falta ver, para no irnos muy lejos, la polémica con el Hotel AC Meliá (antiguo Sol Meliá o histórico Palace) en Córdoba. Pero sigamos con lo poco que tengo que contar (recuerdo que sigo encerrado en el Colegio).


Desde el Louvre, se inicia uno de los paseos más espectaculares que nunca jamás había vivido. El piso acerado da paso inmediatamente al marrón del camino y el verde de los jardines de las Tullerías (eximiré a los lectores de algunos datos históricos del lugar). El revoloteo de los niños, el Sol que tanto me ha mimado desde el inicio de mi estancia, los parisinos, los no parisinos, las parejas, las cámaras, los retratos… me dio la sensación de que los jardines sin los figurantes serían incapaces de transmitir alguna emoción pero tampoco los segundos lo harían sin los primeros. Las grandes fuentes que cada cincuenta metros te encuentras, rodeadas de sillas para el disfrute del personal cuando la climatología lo permite, sus caras de goce, placer, libertad… ahí es cuando entiendes perfectamente que esos minutos de gloriosa soledad o de insuperable compañía no tienen precio (pero recuerden: la ilusión de su hijo no tiene precio, para todo lo demás, Mastercard. Aprovechando este Kit-Kat, transmito que toda donación pública o anónima en mi cuenta corriente será siempre bienvenida. No lo olviden. Gracias).

Ahora que caigo, no he dicho que mis compañeros de viaje eran: Gema, una massssdrileña de Alcalá de Henares, licenciada en Medicina y especializada en Urología (me ahorraré más comentarios); Ilda, creo que es filóloga; Jauma (Jaime), un botánico que estudia el ADN de una serie de plantas y Floren, que creo que es ingeniero.

Pues bien, llegando a las enormes puertas de las Tullerías nos encontramos ante el espectacular obelisco de Luxor que centraliza la plaza de la Concorde (Concordia). Al parecer fue un regalo de Egipto en el siglo XIX (1833) a la nación francesa para ganarse su amistad o más bien su alianza estratégica en la zona. Ante tal maravilla, uno no puede sino sacar su cámara e intentar no ofender a ese monumento con una mala foto. Pero cuál es mi sorpresa cuando, entre el momento foto y la cantidad de gente que había en la plaza (se celebraba un pase de modelos en una carpa del interior de los jardines y asistían las mejores modelos del mundo), al mirar para los lados no encontraba a más de la mitad del grupo que salimos desde el Colegio. A mi lado sólo se encontraba un extasiado Jauma con su cámara de fotos pero con la misma cara de asombro que yo al intuir rápidamente la situación. No tuvimos que decir ni una palabra, tan sólo con la mirada sabíamos que 50-60 minutos después de salir del Colegio nos habíamos perdido.



A las doce de la mañana, un grupo de cinco individuos se dividían en dos grupos con 3 y 2 personas respectivamente. Y para más goce, ninguno teníamos el teléfono de nadie, y los que yo tengo de la gente del Colegio no servían porque tampoco tendrían el número de ninguno de mis compañeros.

Aún así, creímos que se pudieron adelantar dirección los Campos Elíseos. En principio no sabíamos si ir primero al Arco del Triunfo y después al museo L’Orangerie o viceversa. Claro, si entendierais dónde están cada uno… ¡sería para darnos cabezazos contra la pared! Para no alargarnos mucho en la historia os comento: los tres que se adelantaron unos metros giraron a la izquierda en las puertas de las Tullerías para llegar al museo a unos 50 metros; pero nosotros dos, embelesados por el obelisco, decidimos cruzar la plaza pensando que habían seguido dirección Arco del Triunfo. Y entre 50 metros y los varios kilómetros de avenida de los Campos Elíseos ¡imaginaros si hay diferencia! Pero peor aún, no creáis que íbamos sin mapa ¡no! Lo llevábamos. Pero cuatro ojos no fueron capaces de ver un diminuto edificio a la izquierda de los jardines con el nombre del museo. Es por lo que decidimos entonces seguir para adelante.

El resto de la aventura ya es lógica. No volvimos a encontrarnos, estaba claro. Conforme avanzábamos por los Campos Elíseos los dos sabíamos que no nos íbamos a reencontrar. Fue entonces cuando decidimos llegar hasta el espectacular Arco del Triunfo. Una vez allí, y asombrados ante su espectacularidad, decidimos coger el metro para volver a la plaza de la Concordia por si se obraba el “milagro”. Y estuvo a punto de obrarse, por lo menos nuestros ojos “volvieron a ver”. En la salida de metro, un espectacular mapa de la zona nos mostraba con elegancia y rotundidad el lugar de emplazamiento del museo. Habíamos recorrido kilómetros y habíamos estado a escasos metros del mismo ¡qué vergüenza, qué catetos dios mío!


Eran ya las 14.00 pero por intentarlo no iba a quedar. Fuimos al edificio por si habían decidido esperarnos o encontrarlos a la salida del mismo. Pero eso era más difícil que si me hubiese tocado la primitiva sin echarla. Visto que la suerte estaba echada, nos fuimos entonces a comer a un japonés bastante bueno que hay cerca del École (el edificio donde trabaja mi tutor). Con unas buenas risas por lo acontecido y el estómago lleno decidimos volver al Colegio al que llegamos sobre las 17.00.

Y decía que casi se obró el milagro porque cuando por la noche nos encontramos, después de las pertinentes risas, cachondeos, sonrojos y demás, nos comentaron que salieron del museo a las 14.15. Es decir, que por sólo quince minutos no coincidimos. ¡Estaría de dios como dijo una! (¡Pues vaya telita con dios! pensé yo)

Como ustedes comprenderán, el sábado por la tarde ni me moví del Colegio. Por la noche me invitaron los compañeros a “disfrutar” de una raclette (es como una plancha con un hueco en medio para colocar unas palas en las que fundir queso para juntarlo luego con patata cocida, champiñones, pepinillos…). ¡Imagínense lo que yo disfruté! Pero mi querido Francisco Castro, un mexicano que es el presidente del Comité de Residentes del Colegio, ya se había acordado de mi “pasión” por el queso y me había comprado otra cosa para comer. La velada, regada con vino, claro, estuvo genial. Estuvimos hasta las 03.00 riéndonos y para la camita.

El domingo por la mañana fui, junto a Jaime y Pablo, hasta Port de Clinangcourt para ver un enorme mercadillo que hay en las calles y donde abundan las librerías de viejo y de segunda mano. Pero estuve valiente y no compré ninguno (eso es la ventaja de no saber mucho francés). Por la tarde estaba reventado y me quedé trabajando en el Colegio.

Y poco más. El viernes salimos a cenar para despedir a Israel y Fernando, que volvían a España temporalmente. Y ayer estuve todo el día en el Colegio trabajando.

Hoy hace un día de perros pero la lluvia y el frío hacen que goce más aún si cabe de mi mirada por la última ventana de la sala de estudios hacia los jardines de la Cité. Y encima, esta noche a las 20.45 mi querido Real Madrid se jugará en 90 minutos toda la temporada. El "spanishpool" está dispuesto a eliminarnos pero hoy el mundo verá que mi Real Madrid "will never walk alone..."

Un besazo a todos mis seguidores: mis padres, mi hermano, mi Saturnino, Conchi, Mariano…

PD 1: Habrán advertido mis fans que no he hecho referencia alguna a mi querida Menchu pero, como ya advertí en mi anterior artículo, mis loas a las bodas no me iban a salir barato: ¡Perdóname canija, vuelve conmigo, no me dejes así! ¡Qué será de mí sin ti! ¡Qué dura es la vida del emigrante!



PD 2: Por favor, hacedle llegar la dirección del blog a Álvaro y Raúl que están interesados en verlo al igual que sus padres. No encuentro la dirección del primero y no puedo hacerlo yo mismo. O que alguien me de sus direcciones.

jueves, 5 de marzo de 2009

¡Comienza el baile!

Buenas tardes, señoras y señores blogueros. Un día más, volvemos a citarnos para conocer otro capítulo del ingenioso hidalgo andaluz en su viaje por tierras parisinas. Perdonen la tardanza en la actualización del lugar pero es que llevo unos días “semi-encerrado” en el Colegio y tampoco es que hubiera que contar muchas cosas.

Por el contrario, hoy el día ha comenzado con una noticia sorprendente, aunque no menos gratificante. Mi amigo David (“el gaditano” para unos, “gadigol” para otros) va a ser PAPÁ. Exacto, como lo leen, señoras y señores, va a ser progenitor de un bebé que verá la luz dentro de nueve meses. Su pareja (ahora mismo no recuerdo el nombre… ¡¡no te digo yo que vaya telita!!) tenía varias semanas de retraso y anoche confirmaron la “buena nueva”.

No quepa la menor duda de que cuando ciertos lectores lean esta noticia se harán la eterna pregunta: ¿y tú qué? Por momentos, muchos, muchos momentos, he llegado a sentirme como mi querido Su Alteza Real el Príncipe don Felipe de Borbón cuando sufrió esta persecución sin límite. Lo que mi querido público no entiende, al igual que la prensa y la sociedad del momento hizo con el príncipe, es que yo también lo pienso y me lo pregunto. Pero todo a su debido tiempo, hombre, todo a su debido tiempo. Si la media de edad de los hombres en España es de más de 70 años, ¡joder, yo todavía no he llegado ni a la mitad de mi vida!

Pero la veda se ha abierto, de eso tampoco me queda duda alguna. Si miro el futuro inmediato no puedo ver otra cosa que “ejecuciones inminentes” (estoy pensando seriamente en contratar a Clint Eastwood): el sábado, 7 de marzo, se casa García; el 16 de mayo, le tocará el turno a Anabel; el 27 de Junio, a mi querido Rafalín; en Octubre, será Alberto quien continúe con los enlaces de la promoción 99/04. Una a una, las piezas del dominó caen y… ¡¡¡Menchu, sálvese quien pueda!!!

¡Je! Es curioso que, a la vez que escribo estas palabras, es como si estuviese viendo en directo las caras de mi madre y de “la canija”. Suegra y nuera enfrentadas por un mismo hombre: yo (Loreal patrocina esta frase en el marco del Proyecto de Publicidad: Loreal, porque yo lo valgo) La primera, con media sonrisa y pensando: ¿nos querrá decir que se va a casar? ¿Será verdad lo que me decía “la Santi”? Pues NO, mamá, no. Lamentablemente no es así. Pero no te desanimes, hija, todavía te queda otro hijo para satisfacer tus necesidades “madrinales”. Por su parte, en el otro rincón, con mallitas rosas y 55 kilos de peso, estoy viendo la cara de mi “malagueña salerosa”. Una cara entre de mala hostia, por hablar esto en público, y una cara de emoción por pensar en las bodas de García, Sánchez, Alberto… ¡coño, es peor que mi madre! Mi padre dice de mi madre que ve una bombilla en medio del campo y se cree que es una verbena de tercera. Pues mi canija escucha campanas y se apunta a un bombardeo.

Pero alejemos los demonios de nuestras mentes. Yo no terminaré mi tesis doctoral hasta 2012, así que sólo, repito, SÓLO a partir de ese año se podrá empezar a negociar un tratado de no agresión (o pacto germano-soviético como dirían los historiadores) que pudiera culminar en un divorcio... quería decir matrimonio, perdonen la confusión. Hasta entonces, sólo cabe esperar y disfrutar.

Pues bien, mis queridos lectores, no hay mucho más que contarles. Ya les digo que llevo casi toda la semana encerrado en el Colegio porque tengo que terminar y entregar una cosa a mi jefe en los próximos días con lo que no he salido mucho. Los dos últimos días han sido borrascosos con fuertes lluvias pero hoy un “Lorenzo” radiante vuelve a iluminar la senda de mis palabras. Cuando termine lo que tengo que hacer, PUEDO PROMETER Y PROMETO que me tomaré una semana entera para conocer París como un ciudadano más y no como un turista. Igualmente, puedo prometer y prometo, que satisfaré la solicitud de mi querida Lacrala sobre la publicación de fotos. Podría publicar imágenes del ciberespacio pero no quisiera complicarme con los derechos de autor y esas cosas. La SGAE (o ESGAY para los chistes) están muy re-dichos en esas cuestiones. Lo haré cuando tenga imágenes propias que, creo, sentiréis como más íntimas y personales.

En otro capítulo, y ya con un análisis más científico basado en el tiempo transcurrido, os intentaré hacer un análisis psico-social-patológico de la “peñita” que cohabita este hábitat en vías de extinción… ufff, perdón, es que me convierto en Félix Rodríguez de la Fuente antes que canta un gallo. Jamás me olvidaré de las representaciones que mi amigo Diego hacía de él y su eterna frase: Cuando la pequeña loba... amamanta... a sus lobeznos…

Au revoir.

lunes, 2 de marzo de 2009

Y Dios quiere visitar de nuevo a la diosa Cibeles

Corría el minuto 89 cuando un “pequeño” argentino lograba el gol de la victoria para su equipo, un tal Atlético de Madrid. Su rival no era ni más ni menos que el F.C. Barcelona, el líder de la competición. Esta derrota, la tercera de la temporada, permitía acercarse al Real Madrid a cuatro puntos de la cabeza de la clasificación y creerse aún más el milagro de ganar la liga. Sé que mi euforia me puede costar cara a finales de temporada, pero es que no saben ustedes la úlcera que me estaba provocando pensar que el Barcelona pudiese llegar con 15 puntos de ventaja al Santiago Bernabeu y que tuviésemos que devolverles el pasillo tan sólo una temporada después. Sí, como lo leen, me importa más hacerle el pasillo que no que gane la liga el “eterno rival”. Alguien con voz de pito diría: ¡eres más malo que un rayo!

Pero dejemos de lado la cuestión “futbolera”. Ya tendremos tiempo de ver si merecerá alguna entrada más o ni siquiera una mísera palabra.

El sábado por la noche en el Colegio (no salí de “fiestuki”) decidimos que para ayer, domingo, sería interesante visitar algún museo en la ciudad. Es costumbre (no sé de cuándo, cómo ni por qué) que todos los primeros domingos de mes los museos se abran gratuitamente al público y ayer, 1 de marzo, no lo fue menos. En principio, decidimos ir todos juntos al Museo del Louvre (uno de los más importantes del mundo), pero ayer por la mañana cambiaron de opinión unos cuantos y decidieron ir a Orsay (dedicado al siglo XIX. Destaca sobre todo su colección impresionista, acaso una de las mejores del mundo). Pero yo ya me había estado informando el día anterior y no me iba a quedar con las ganas de visitar a mi amiga Gioco, "la Viki" de Samotracia o "la Venus", entre otras muchas (por favor, no confundir a la Venus con la Veneno). Es así como, acompañado de Chema, nos dirigimos a visitar un icono mundial de la cultura (del Orsay al Louvre se tarda tan sólo cinco minutos, sólo hay que cruzar el Sena).

¿Qué os puedo decir del Louvre? Pues tantas cosas bonitas que no pienso escribirlas aquí. Pero sí que voy a decir la negativa a mi entender. La organización y exposición de las obras también es un arte y ahí el museo falla estrepitosamente. No por querer mostrar la mayoría de tesoros se consigue mejor lo que se pretende. Sólo es una opinión que, por supuesto, es rebatible.

Después de comer y de tomarnos un café nos dirigimos al Colegio predispuestos a trabajar tan panchos después de una mañana fabulosa. Y así estuve hasta la hora de cenar, estudiando. Llegados mis queridos Israelinho, Alejandro, Fernando, Gabriel y dos chicas nuevas (de cuyos nombres no me acuerdo… ¡mal síntoma, mal síntoma!) nos fuimos a cenar. Y ya con el buche lleno, nos dirigimos a la sala de televisión dispuestos a disfrutar de una noche electoral: las elecciones vascas y gallegas.

Pero más que disfrutar durante la noche podríamos decir que se nos atragantó. La “paliza” del PP en Galicia y el sabor agridulce de la incertidumbre en Euskadi sembraba el pesimismo en una sala mayoritariamente progresista. Encima, el PP se cubría de gloria: volvía al poder en Galicia cuatro años después y se convertía en la llave necesaria para formar gobierno en Vitoria. Algunos pensaréis ¿agridulce? Pues sí, porque me gusta que la lista más votada sea la que gobierne y la diferencia entre PNV y PSOE es suficiente: más de 70.000 votos de diferencia, 6 diputados entre ambos, más del 8% entre los dos. Y porque nos obliga a pactar con el PP con la única excusa de echar del poder a los nacionalistas vascos. Vamos, joder por joder. ¡Y encima con el PP! Sin contar, a falta del voto por correo que puede decir un escaño más a favor de los socialistas, con el diputado de UPyD. Eso ya es que no quiero ni comentarlo. En fin, creo que todavía nos queda tiempo para entender que la democracia es a veces muy simple: partido más votado, PNV; segundo, PSOE. Si la primera necesita pactar para lograr mayoría absoluta en la cámara: blanco y en botella... aún así, algunos dirán que es zumo de limón.

Y poco más, señoras y señores. Para quitarnos las penas nos quedamos hasta las 03.00 h. estudiando en la sala de estudio e intercambiando opiniones. Más que opiniones, sensaciones. Especialmente la de nuestro adorado Israel, quien se dice de sí mismo que no es gallego pero que no puede evitar lamentar lo ocurrido. Una argumentación muy gallega ¿verdad? Sí pero no.

En fin, Serafín, con esto y un bizcocho… Hoy me levanté a las 08.00 y he estado todo el día en el Colegio trabajando. A partir de mañana volveré a la Biblioteca Nacional ya que los lunes cierran (por la tarde no).

Y qué mejor que terminar con un par de chistes

1º (hace falta poner acento gallego):
- Oye ¿tú has follado alguna vez a ossscuras?
- Pues claro que sí, a os curas, monaguillos, sacristanes…
(derechos de autor reservados a don Israel Sanmartín)

2º - Abuelo, abuelo ¡qué bien se conserva usted! Debería decirme que hace para conseguirlo.
- Pues nada, hijo, nada, no discutir con nadie.
- Anda ya, abuelo, eso no puede ser así.
- Pues nada, hijo, entonces no será eso.
(derechos de autor reservados a don Alfonso Pinilla)

Un beso a todos mis admiradores y admiradoras, conocidos y secretos.