martes, 12 de mayo de 2009

La cuenta atrás: 10...

…son los días que faltan para que mi aventura francesa tenga su final. Un epílogo que, por escrito que estuviese, tendrá un final más doloroso del que esperaba. El cielo parisino se ha encaprichado, además, en despedirnos con días de fina lluvia que mojarán nuestros cuerpos pero calaran en nuestros sentimientos. No quiero volver pero he de hacerlo. Así es y así será.

Como ya he comentado, esta semana se va Manuela Raviña. Más precisamente, el sábado. Hoy hemos estado, Hilda y yo, reservando en el restaurante italiano donde el viernes celebraremos su despedida. Por suerte, este fin de semana es la fiesta de la Cité (Ciudad Universitaria) en donde todos los Colegios y fundaciones tendrán actos, fiestas, comidas… Será una buena despedida para Nela, como la llamamos cariñosamente. Ella se lo merece y a nosotros nos servirá para que el sábado no se haga tan largo sin su pequeña ausencia (mide poco más de 1,50 pero tiene un alma como yo de grande).

Y después, yo. Sí, señoras y señores, aunque para muchos esto haya supuesto un calvario y una travesía por el desierto a la espera de que el Mesías volviese a la tierra prometida, para el Salvador será un verdadero suplicio tener que hacer las maletas para abandonar la habitación 229 del Colegio de España. Sufriré el eterno viaje de retorno que a buen seguro será mitigado cuando vuelva a disfrutar de los míos. Sabíamos que todo esto era una ilusión, y ya lo decía mi querido Anthony Blake: no le den más vueltas, todo ha sido fruto de su imaginación.

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