jueves, 19 de marzo de 2009

¡Ándele pues…

… cabrón, no me sea pendejo y escríbale un nuevo capítulo a su señora! Estoy seguro que así me lo diría mi amigo Francisco, y como los deseos de Menchu son órdenes para mí, aquí va otra aventurita.

Son cerca de las dos de la mañana y acabo de llegar del salón de residentes donde hemos estado celebrando el cumpleaños de Laura Oliván (es una chica de historia moderna nacida en Huesca, pero hizo la tesis en Madrid y vive en Granada con su reciente marido). Así que aprovechando que el ordenador está encendido os escribo algunas palabras.

Pues nada, ayer por la tarde, después del café con Fernando, me fui a entrenar con tan mala suerte que a los cuarenta minutos de estar corriendo me dio un tirón en el gemelo que me dejará K.O. los próximos días. Supongo que tantas horas de paseo el lunes y el martes me pasaron ayer factura. Debí haber estirado más o no haber salido. Pero bueno, volví al Colegio tranquilamente para ponerme hielo, y untarme crema antiinflamatoria que me dejó un compañero.

Visto el panorama físico, decidí ducharme y cenar prontito. Cuando bajé a la sala de televisión me comentaron que me acababa de perder un conflicto hispano-sueco por la televisión. Os comento brevemente: una sueca “tocapelotas” se baja siempre a la hora del telediario español para ver documentales en ruso, finlandés… pero subtitulados en sueco ¡imaginaros el panorama del resto de la gente de la sala! Además la tía es una “cacho guarra”, como diría alguien de aquí, y tiene una “mala follá” impresionante. Siempre está mandando callar a la gente y subiendo el volumen de voz. Esto ya le ha provocado dos “roces” con gente en las dos últimas semanas pero la de ayer fue ya la “bomba”. La gente temía que fuera yo un día que el tuviese que “lidiar” con ella, no tanto por mí, claro está, si no por la pobre sueca. Pero a veces la vida no me depara esos reparadores momentos, siempre hay alguien que se me adelanta. O casi siempre. Y ése fue nuestro médico chiflado. Es un “tarado” español, del norte, que estudia enfermedades mentales en los ratones ¿veis ahora el por qué de médico chiflado? Algunos piensan (pensamos) que estudia las ratas para salvarse a sí mismo. A pesar de todo, el hombre es muy respetuoso y no había tenido atisbos de locura. Sin embargo, he aquí que ayer una televisión unió a dos personas: por un lado, la sueca; por el otro, el doctor chiflado. Que ¿qué ocurrió? Pues que ayer la jodida escandinava volvió mandar a callar a la gente y a subir la voz de la televisión provocando que nuestro querido españolito no pensara otra cosa que levantarse, forcejear con ella por el mando y lanzarlo contra la pared. Sí, lanzarlo contra la pared. A partir de ahí: pelea de gallos. Insultos, más insultos... menos tirones de pelos y muebles por el aire, todo lo que podáis imaginar. ¡Y todo me lo perdí yo!

Calmadas las aguas nuevamente, y tras presentar reclamaciones mutuamente a la dirección del centro, nos trasladamos al salón de residentes para analizar la moviola. Y así nos dieron las doce y las una, las dos y… ¡ya está! A las dos a la camita.

Hoy me levanté sabiendo que no podría salir a ver más cosas por el gemelo. Sin embargo, me cuidé tan bien ayer que hoy apenas me dolía. A pesar de ello, me quedé en la sala de estudio trabajando. Pero sólo hasta las 11.00, a esa hora Francisco vino a por mí para ir a la Feria del Libro que hoy se clausuraba en Puerta de Versalles y cuyo invitado de honor era este año su querido país natal, México. Tenía muchas ganas de comprarse una enciclopedia editada por Le Monde sobre 30 grandes pensadores de la Historia. Es una edición preciosa que le ha salido por 280 euros. Nos hemos dado una vuelta por allí pero esta vez no he comprado nada, me he controlado.

Hemos vuelto al Cole, comido, descansado, me puse nuevamente a estudiar pero a las 19.30 me he ido al gimnasio para seguir estirando y recuperar el gemelo. Así hasta las 22.00 que he subido a cenar, ducharme y celebrar el cumpleaños.

Y colorín, colorado… este cuento se ha acabado. Buenas noches... and good luck!

Un besito para toda mi peñita,

Santi

1 comentario:

  1. Qué fuerte, no? Luego nos quejamos de como va el mundo pero si pasa eso por la tele y entre dos intelectuales...nos podemos quejar?

    Ya veo que se cumplen mis deseos, no?? jajajaj

    Un beso, Carmen

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